EL CHESTAEDRO, LA MASONERIA Y LA VISION
CUANTICA DEL FUTURO
RH Pedro Moreno Sarmiento RLS "Trabajo y Honradez" N° 17
Desde sus remotos orígenes hasta
la actualidad, la Masonería ha enfrentado y seguirá enfrentando diversos
obstáculos. Un ejemplo de ello fue la aparición de la imprenta, que puso al alcance
de muchos los secretos transmitidos de boca a oído y los rituales. Hoy, con el
advenimiento de Internet, la discreción se ha vuelto una necesidad, pues en la
red es posible encontrar casi todo: rituales, palabras sagradas, entre otros.
Este avance ha obligado a la Masonería a adaptarse al progreso de la ciencia.
A pesar de estos desafíos, y aún
con la existencia de perjuros, nuestra Orden ha perdurado. Aunque los profanos
puedan conocer ciertas enseñanzas, carecen de la habilidad de un verdadero masón
para comprenderlas y vivirlas.
Se dice que el verdadero secreto
de la Masonería es que no tiene secretos. Los profanos buscan en nosotros lo
que nosotros buscamos en nuestro interior. Como afirmó el Respetable Hermano
Carlos Celso Sarmiento: “Cuanto más lejos estemos de lo profano, más cerca
estaremos de la Masonería”. Por ello, debemos alejarnos de la política y las
religiones, enfocándonos en nuestro propio desarrollo interior y en la búsqueda
de la verdad. En palabras del Respetable Hermano Gustavo Noblecilla Domínguez:
“Un masón es un ser romántico y soñador. Romántico porque vive enamorado de la
verdad y soñador porque sabe que nunca podrá encontrarla”. En este sentido, la
Masonería es el camino hacia la verdad; cuando lleguemos a ella, la Masonería ya
no será necesaria. La ciencia avanza, y con ella, la Masonería.
Evolución y Ciencia
Entonces, la pregunta es: ¿Ha
terminado la evolución? La respuesta es no.
La ciencia nos dice que las
galaxias se separan a gran velocidad, lo que nos lleva a deducir que, al
alcanzar la velocidad de la luz, la materia podría “espiritualizarse” y
convertirse en “otra luz”, una evolución de la luz. Aquella luz primigenia que
el Gran Arquitecto del Universo encendió al pronunciar: “Fiat Lux” y que
iluminó los tres primeros días de la Creación. Al tercer día, cuando fueron
creadas las plantas, se beneficiaron de esa luz divina. Al cuarto día, Dios
apagó esa luz y creó el sol y la luna. Desde entonces, la fotosíntesis ya no
fue la misma.
Al igual que en nuestros
trabajos en Logia abierta, la evolución sigue adelante y nada retrocede.
Incluso en la Biblia, la serpiente del Génesis evoluciona y se transforma en el
dragón de siete cabezas del Apocalipsis.
El Hombre y la Evolución
de la Conciencia
El ser humano también
evoluciona, aunque de manera distinta. Se dice que si se trasplantara la cabeza
del Papa a un ateo, y la del ateo al Papa, el cuerpo del ateo creería en Dios y
el del Papa, no. Esto refuerza la idea de que es el cerebro el que domina las
creencias. Sin embargo, en nuestro ritual de iniciación hay una pregunta
fundamental: “¿Dónde fuiste iniciado primeramente como masón?”, y la respuesta
es: “En mi corazón”. No en el cerebro. El objetivo de la existencia del hombre
es la evolución de la conciencia dentro de un cuerpo corrompido que muere. Pero
el alma es inmortal.
El Chestaedro y la
Geometría del Corazón
El Chestaedro es una figura
geométrica de siete lados descubierta por Frank Chester en el año 2000. Rompe
con los cinco sólidos platónicos tradicionales al combinar triángulos
equiláteros y cuadriláteros en forma de cometa. Esta forma asimétrica, pero
perfectamente equilibrada, vibra de manera singular y parece conectar lo
material con lo espiritual.
Chester propuso que el corazón
humano no es solo una bomba mecánica, sino un generador de vórtices que refleja
la geometría del Chestaedro. Esto sugiere que el corazón es un centro dinámico
y energético que no solo mantiene la vida física, sino que también nos conecta
con la conciencia universal. El Chestaedro representa un puente entre lo
visible y lo invisible, lo físico y lo metafísico.
La Masonería y el Futuro
La evolución de la Masonería
debe implicar el uso del corazón (Chestaedro) sobre el cerebro (escuadra). Para
evolucionar, el masón deberá trascender su envoltura corporal en busca de la
verdad.
Un gran desafío es la
unificación de los Landmarks en un cónclave mundial de Grandes Maestros,
preservando la independencia de cada Oriente y respetando la diversidad de los
más de doscientos ritos masónicos existentes. Al igual que los constructores
emplean distintos materiales según su entorno, los diferentes rituales reflejan
la adaptabilidad de nuestra Orden.
Sin embargo, una cuestión
compleja es la inclusión de la mujer en la Masonería. Desde tiempos antiguos,
el hombre ha trabajado la piedra en condiciones adversas, mientras que la
mujer, con una fortaleza distinta, participa en la construcción de la vida
humana. La naturaleza ha marcado una diferencia fundamental entre ambos, y esa
diferencia debería ser mantenida en la evolución de nuestra Orden.
La Masonería debe seguir
alineada con la ciencia. Si en el futuro el hombre coloniza Marte, quizá un
masón será el primero en pisar el planeta rojo, como lo fue Neil Armstrong en
la Luna. Sin embargo, la verdadera búsqueda masónica no está en el exterior,
sino en el interior de cada uno de nosotros.
Conclusión
Todo cambia y evoluciona. La
separación de las galaxias podría llevarnos a la luz divina de la creación. De
igual manera, la Masonería ha evolucionado desde su forma operativa hasta su
fase especulativa. En la visión cuántica del futuro, la Masonería debe buscar
en su corazón la geometría del Chestaedro.
Quizá, en el futuro, la
Masonería resuelva un nuevo teorema:
F2 + F2 = CH2
“La suma de los cuadrados de dos
fraternidades es igual a un Chestaedro al cuadrado”.
Este podría ser el verdadero
"teléfono de Dios".
VAH
RH Pedro Moreno Sarmiento RLS "Trabajo y Honradez " N°17