lunes, 24 de marzo de 2025

EL Chestaedro y la masonería





EL CHESTAEDRO, LA MASONERIA Y LA VISION CUANTICA DEL FUTURO

RH Pedro Moreno Sarmiento RLS "Trabajo y Honradez" N° 17

Desde sus remotos orígenes hasta la actualidad, la Masonería ha enfrentado y seguirá enfrentando diversos obstáculos. Un ejemplo de ello fue la aparición de la imprenta, que puso al alcance de muchos los secretos transmitidos de boca a oído y los rituales. Hoy, con el advenimiento de Internet, la discreción se ha vuelto una necesidad, pues en la red es posible encontrar casi todo: rituales, palabras sagradas, entre otros. Este avance ha obligado a la Masonería a adaptarse al progreso de la ciencia.

A pesar de estos desafíos, y aún con la existencia de perjuros, nuestra Orden ha perdurado. Aunque los profanos puedan conocer ciertas enseñanzas, carecen de la habilidad de un verdadero masón para comprenderlas y vivirlas.

Se dice que el verdadero secreto de la Masonería es que no tiene secretos. Los profanos buscan en nosotros lo que nosotros buscamos en nuestro interior. Como afirmó el Respetable Hermano Carlos Celso Sarmiento: “Cuanto más lejos estemos de lo profano, más cerca estaremos de la Masonería”. Por ello, debemos alejarnos de la política y las religiones, enfocándonos en nuestro propio desarrollo interior y en la búsqueda de la verdad. En palabras del Respetable Hermano Gustavo Noblecilla Domínguez: “Un masón es un ser romántico y soñador. Romántico porque vive enamorado de la verdad y soñador porque sabe que nunca podrá encontrarla”. En este sentido, la Masonería es el camino hacia la verdad; cuando lleguemos a ella, la Masonería ya no será necesaria. La ciencia avanza, y con ella, la Masonería.

 

Evolución y Ciencia

Entonces, la pregunta es: ¿Ha terminado la evolución? La respuesta es no.

La ciencia nos dice que las galaxias se separan a gran velocidad, lo que nos lleva a deducir que, al alcanzar la velocidad de la luz, la materia podría “espiritualizarse” y convertirse en “otra luz”, una evolución de la luz. Aquella luz primigenia que el Gran Arquitecto del Universo encendió al pronunciar: “Fiat Lux” y que iluminó los tres primeros días de la Creación. Al tercer día, cuando fueron creadas las plantas, se beneficiaron de esa luz divina. Al cuarto día, Dios apagó esa luz y creó el sol y la luna. Desde entonces, la fotosíntesis ya no fue la misma.

Al igual que en nuestros trabajos en Logia abierta, la evolución sigue adelante y nada retrocede. Incluso en la Biblia, la serpiente del Génesis evoluciona y se transforma en el dragón de siete cabezas del Apocalipsis.

El Hombre y la Evolución de la Conciencia

El ser humano también evoluciona, aunque de manera distinta. Se dice que si se trasplantara la cabeza del Papa a un ateo, y la del ateo al Papa, el cuerpo del ateo creería en Dios y el del Papa, no. Esto refuerza la idea de que es el cerebro el que domina las creencias. Sin embargo, en nuestro ritual de iniciación hay una pregunta fundamental: “¿Dónde fuiste iniciado primeramente como masón?”, y la respuesta es: “En mi corazón”. No en el cerebro. El objetivo de la existencia del hombre es la evolución de la conciencia dentro de un cuerpo corrompido que muere. Pero el alma es inmortal.

El Chestaedro y la Geometría del Corazón

El Chestaedro es una figura geométrica de siete lados descubierta por Frank Chester en el año 2000. Rompe con los cinco sólidos platónicos tradicionales al combinar triángulos equiláteros y cuadriláteros en forma de cometa. Esta forma asimétrica, pero perfectamente equilibrada, vibra de manera singular y parece conectar lo material con lo espiritual.

Chester propuso que el corazón humano no es solo una bomba mecánica, sino un generador de vórtices que refleja la geometría del Chestaedro. Esto sugiere que el corazón es un centro dinámico y energético que no solo mantiene la vida física, sino que también nos conecta con la conciencia universal. El Chestaedro representa un puente entre lo visible y lo invisible, lo físico y lo metafísico.

La Masonería y el Futuro

La evolución de la Masonería debe implicar el uso del corazón (Chestaedro) sobre el cerebro (escuadra). Para evolucionar, el masón deberá trascender su envoltura corporal en busca de la verdad.

Un gran desafío es la unificación de los Landmarks en un cónclave mundial de Grandes Maestros, preservando la independencia de cada Oriente y respetando la diversidad de los más de doscientos ritos masónicos existentes. Al igual que los constructores emplean distintos materiales según su entorno, los diferentes rituales reflejan la adaptabilidad de nuestra Orden.

Sin embargo, una cuestión compleja es la inclusión de la mujer en la Masonería. Desde tiempos antiguos, el hombre ha trabajado la piedra en condiciones adversas, mientras que la mujer, con una fortaleza distinta, participa en la construcción de la vida humana. La naturaleza ha marcado una diferencia fundamental entre ambos, y esa diferencia debería ser mantenida en la evolución de nuestra Orden.

La Masonería debe seguir alineada con la ciencia. Si en el futuro el hombre coloniza Marte, quizá un masón será el primero en pisar el planeta rojo, como lo fue Neil Armstrong en la Luna. Sin embargo, la verdadera búsqueda masónica no está en el exterior, sino en el interior de cada uno de nosotros.

Conclusión

Todo cambia y evoluciona. La separación de las galaxias podría llevarnos a la luz divina de la creación. De igual manera, la Masonería ha evolucionado desde su forma operativa hasta su fase especulativa. En la visión cuántica del futuro, la Masonería debe buscar en su corazón la geometría del Chestaedro.

Quizá, en el futuro, la Masonería resuelva un nuevo teorema:

F2 + F2 = CH2

“La suma de los cuadrados de dos fraternidades es igual a un Chestaedro al cuadrado”.

Este podría ser el verdadero "teléfono de Dios".

VAH 

RH Pedro Moreno Sarmiento RLS "Trabajo y Honradez " N°17